Juan Pablo Sáez: Los Animales Despiertan lo Mejor de Nosotros Mismos

Actor, empresario secretamente solidario, Juan Pablo Sáez nos recibe en compañía de su hijo Lucas y la perra de éste, Blanca, haciendo un lado su apretada agenda. De inmediato sentiremos cómo su puesta en escena en la vida tiene coherencia con lo que proyecta. Sin duda, como todo héroe, invita a seguirlo con una fuerza más allá del twitter o el facebook, con la verdadera fuerza de los sentidos más animales, esos que en esta entrevista nos invita a no olvidar, porque sólo ellos nos permitirán volver a construir.

Los noticiarios rompen las 21 horas con escenas en donde Juan Pablo Sáez se juega la vida y no está actuando. Su empresa construida a pulso, el Teatro San Ginés, arde en llamas. Sin pensarlo, el reconocido actor se interna en ellas en busca de su padre, respondiendo a sus instintos más animales.

Para él, lo que cualquier haría “si sabes estar atento a esos sentimientos”, para la gran mayoría, lo que muy  pocos hacen y por eso son llamados héroes, como tituló la prensa. Lo que le pareció una exageración, pero que luego entendió al escuchar a bomberos que las personas se bloquean y no escuchan a su cuerpo, “no siguen el instinto animal de salvar a los suyos. Y no creo que sea más que eso, no me bloqueé, por suerte, e hice lo que mi naturaleza mandaba”, nos cuenta con la distancia del tiempo.

En compañía de su hijo Lukas y la mascota de éste, Blanca, apreciamos que lo mueve una fuerza y carisma distintos, tanto que su acción lo dejó encabezando una campaña televisiva en ayuda de los niños enfermos de cáncer bajo el lema “Soy Capaz”. Ahí, nuestro protagonista se rapa al cero su cabellera mientras enumera todo lo que es capaz de hacer en la vida para conseguir algo, rematando con su apoyo incondicional a los niños de la cruzada.

“Es una campaña de Fundación Nuestro Hijo que depende de mucha gente, Trinidad Vicuña, Patricia Edwards, gente que tienen una convicción moral muy fuerte de saber que, el cáncer, si bien es una enfermedad muy aplastante, se le puede ganar en un 70% de los casos infantiles y en los casos en que no, es importante entender que el cáncer no es sólo el niño sino toda una familia que se ve afectada, incluso, cuando a la enfermedad no se le gana, cuando el niño parte al cielo”.

Claramente no es un aparecido elegido por un momento heroico, desde hace 5 años viene acompañando a chicos en sus difíciles tratamientos, viviendo momentos de felicidad y de dolor que lo han “marcado, cuando se me han ido niños con los que tenía una relación, una amistad, un acompañarlos en ese minuto. Pero también uno aprende mucho de esa sabiduría de esos niños que tienen una luz de aceptación que la muerte es un paso, no es el n”.

Para Juan Pablo la campaña invita a ponerse en el lugar del otro, algo que nos asegura se ha ido perdiendo, porque estamos acostumbrándonos “a luchar sólo por lo de uno y a cumplir con las metas sólo desde mi puesto profesional o de mi empresa y no de la sociedad”.

En Busca de la Esencia

Entonces entiende que, situaciones como la del terremoto y la de los mineros atrapados, son  un llamado de atención a la forma en que vivimos, “el ser humano no puede pretender sólo buscar progreso por el progreso. Entonces ocurren estos coletazos de vuelta que nos vuelve a nuestro lugar de pequeñez: nos dice momento,  momento, que ustedes son frágiles y tomen conciencia que la naturaleza merece mucho respeto”.

Y su compromiso con tener los pies en la tierra es permanente, al punto que, pasado el terremoto, participó en un taller post traumático, con unos amigos, para poder entender hasta qué punto la experiencia los había afectado, pese a no estar en el epicentro. Él y su hijo se encontraban fuera de Chile “y no podíamos volver, porque estaban cerrados los aeropuertos, necesitábamos llegar a tiempo para los funerales de una pérdida cercana”.

La temática del taller los llevó a una especie de hipnosis para llegar a recuerdos que reflejaran un trauma, una pena importante de la niñez, “y fue muy fuerte encontrarme con la imagen de la perdida de una mascota”.

Tenía ocho años y desde su ventana vio que unos perros entraban al jardín y atacaban a su conejo. Pese a su tristeza, lo enviaron igual al colegio donde no paró de llorar todo el día a punto que “la profesora pensaba que se me había muerto un familiar”, nos cuenta, confesando que fue cuando entendió la tremenda conexión que podía desarrollarse con una mascota, con un ser vivo, “pues me enviaron a la casa y se dieron cuenta que yo definitivamente estaba de luto”.

¿Cómo ves la relación con una mascota, con un animal?

Recomiendo a la gente que pueden tenerlos, que lo haga, porque despierta lo mejor de nosotros mismos. Porque si yo puedo querer de forma pura a mi mascota, quiere decir que puedo tener esa misma buena relación con los seres humanos, con el prójimo y a partir de eso limpiar lo que a veces no puede ser tan armónico. Pero debemos tener la disponibilidad y los recursos para cubrir todas sus necesidades básicas de alimentación, salud y cariño.

¿Cuál es tu contacto hoy con ellos?

Cuando uno entra en el mundo laboral es cada vez más difícil, y de hecho leí la entrevista a Javiera Contador del número anterior y ella optó por no tener mascotas, pero no porque no las quiera, sino por la responsabilidad que implica. Creo que las mascotas son como hijos y uno con los hijos debe jugarse por darles una buena calidad de vida, por verlos, por estar con ellos alguna cantidad de horas importante durante la semana.

Mi relación está en compartir esa experiencia con la de mi hijo y también con la de mis sobrinos, Pedro y Florencia Creps (7 y 8 años), que tienen un labrador como el que tuve cuando chico que, curiosamente, se llamó Lucas igual que mi hijo.

Mis hijos y mis sobrinos aman tanto a sus mascotas que determinan situaciones y circunstancias importantes de sus vidas en función de ellos, como regresar de vacaciones para volver a verlos o viajar con ellos. Eso me gusta mucho, porque quiere decir que tienen valores, que hemos sido capaces de inculcar esos valores.

Respeto por lo animales que logra asociar a su acción con los niños enfermos de cáncer uniéndolos a la problemática de los perros vagos, pues “no descarto a través de los animales unir fuerzas, porque sé pueden ser muy positivos en el minuto de enfrentar estos tratamientos y, a la vez, para esos perros puede ser una opción de salir de la calle” y nos propone la alianza, guante que recogemos y comenzaremos a desarrollar.

Entonces, y aprovechando nos quedamos solos con Lucas, intentamos conocer su compromiso con Blanca. Nos cuenta que hace 2 años la fueron a comprar, que a su madre no le gustó por el aspecto de la raza cuando cachorro, pero a él y a su hermana les encantó de inmediato, luego todos la quisieron.

Lukas, ¿Son todos dueños de Blanca o es de alguien en particular?

Son yo, mi mamá, mi hermana Sara (8 años)… ¡Ah! y mi nana, exclama antes que se le olvide.

¡Ah! Buen detalle, le precisamos, porque la pregunta siguiente es quien se preocupa… Pero no nos deja terminar y agrega: “Mi Nana, la Julia, es la que se preocupa de todo”. Entonces lo invitamos a reexionar en torno a la responsabilidad hacia la mascota que no es sólo hacerle cariño, debe haber un compromiso permanente y no desligárselo a otra persona que, en este caso no la eligió.

Entonces, agacha su cabeza y nos dice, “si lo sé, pero los fin de semana yo y mi hermana nos encargamos de todo”. Surge el compromiso con la Revista de ayudar a Julia también durante la semana, sobre todo limpiando la mugre que deja Clara. Es un trato y nos damos la mano.

Con su primer debut televisivo en la teleserie Los Ángeles de Estela, como Teo, este año nos cuenta que ha decidido “estar más con mis amigos y en el colegio. Porque es más complicado, te “alejai” de tus amistades, con la actuación, pero el 2011 hay que ver lo que viene, igual quiero hacer otra teleserie”.

Entonces se reincorpora Juan Pablo y lo mira desde la crítica, en un tono alejado del de padre, le reconoce tiene talento para las tablas, al igual que para otras cosas “y en el futuro tendrá que elegir y, sea lo que sea, tendrá mi apoyo. Como soy actor me encantaría que lo fuera, pero si no, lo voy a apoyar al cien por ciento. Siempre lo invito a que se sume a las cosas que hago y en esta ocasión le gustó mucho el tema y está con nosotros, así es que tenemos un gran privilegio”, nos asegura mientras le hace un gesto de cariño.

¿Cómo valoras el respeto al medio ambiente?

Elaborando una teoría, ahora, si metemos todos estos temas: terremoto, mineros, mi incendio, a una licuadora ¡¡¡fuuuarrr!!!, debemos enfrentar la vida con mayor sencillez, con una humildad como la que tienen los animales. Respeto frente a un entorno que no importa lo que hagamos, tiene otro engranaje, tiene otras leyes.

No hay que funcionar como que yo soy el centro del universo, con este hombre contemporáneo, ultra tecnológico, híper conectado con esta inmediatez del twitter, del facebook y, finalmente no controlamos nada. Entonces la invitación es volver al origen, es volver al centro, en que la comunicación en persona no debe desaparecer.

Algo que es el fuerte en su actividad, manteniéndose conectado con todo el país de gira con su obra “Taxi Fresco y Cara Dura”, con la que llegará a Concepción en Septiembre, y en donde, además, de las funciones contratadas, entregará otras a los damnificados desinteresadamente. Pero su espíritu de entregar,  de dar, no se detiene, y paralelo a eso “estamos con un proyecto social que lleva teatro a abuelitos en situación de vulnerabilidad, para que vean obras en forma gratuita en distintas comunas de Santiago”. De profesión incansable, debemos sumar varias otras obras dirigidas a distintos públicos, además de un par de escenas en la película Donde Está Lupita, de Luciano Justiniano, y el inicio de grabaciones para la comedia Lagarto de ViaX, donde será protagonista.

Entonces entendemos que cuando saltó dentro de las llamas para salvar a su padre, no sólo lo hizo obedeciendo sus instintos más animales, supo responder a un espíritu de entrega que lo mantiene activo, invitando a que otros también saltemos, a que veamos la vida de otra forma, para que seamos capaces de darlo todo por conseguir volver sobre nuestra esencia como seres humanos, para jugárnosla a diario por lo que verdaderamente importa.“

Con todos los destrozos naturales que está generando el hombre va a ser medio difícil, dejar el mundo mejor a corto plazo, pero al menos no contribuir a destruirlo. Por lo menos tener una pasada consciente, responsable y solidaria”.

Rodrigo Rincón
Master of Arts
Ciencias de la información
Universidad de Navarra
director@supermascotas.cl