Claudia Conserva : “La falta de educación en Chile atenta contra la tenencia responsable de mascotas”

En su infancia tuvo su primer perro, Kuky. Desde entonces, la animadora de TVN ha tenido una relación especial con los animales. En su hogar, acoge a tres perros, dos loros y cerca de 40 peces.  El cuidado es asumido en conjunto por toda la familia, en especial por Matilda, su pequeña hija de 9 años, quien, a juicio del rostro de la Estación Estatal, se perfila como Médico Veterinaria. Gracias a su vida en Italia conozcamos como otras culturas respetan lo que nos rodea.

Hace un año, Claudia Conserva junto a su marido, el también animador de televisión, Juan Carlos Valdivia y los hijos en común, Renato y Matilda estaban viviendo en Italia, específicamente en la localidad de Rapallo. “El 2012 fue un año sabático que nos tomamos. Nunca pensamos en irnos para siempre… A ratos extraño Italia, pero estoy feliz de estar acá. Fue el mejor año de mi vida, pero fue rico también volver”, confiesa la ex Miss 17, quien en enero de este año emprendió una nueva aventura profesional, al sumarse a las filas de TVN, como una de las animadoras anclas de la estación.

Su primer desafío profesional fue el reemplazo veraniego en Buenos Días a Todos, junto a José Miguel Viñuela. “Me sentí muy bien, lo pasé increíble. Fue una súper buena experiencia, con un muy buen equipo de trabajo, donde aprendí un montón. Además es un programa súper importante, porque llega a mucha gente. Lo disfruté mucho”, cuenta Claudia, quien en febrero asumió, también en compañía del ex animador de Mega, un programa festivalero desde Viña del Mar. El resto del año, hasta el cierre de esta edición, aún estaba en conversaciones.

No obstante, la conductora adelanta que es factible un regreso al set del matinal, en los “La falta de educación…próximos meses, de concretarse la salida de Karen Doggenweiler para apoyar la candidatura presidencial de su marido, Marco Enríquez- Ominami. “Si el canal me lo pide y ella se toma su tiempo, yo feliz acompaño a Julián (Elfenbein). También podría concretarse un programa franjeado con el José (Viñuela). Yo estoy a disposición del canal”, asegura.

Matilda, la protectora de los animales

Los animales son esenciales en la vida de Claudia Conserva y su familia. La relación del clan con sus mascotas es especial. Hoy, en su casa ubicada en el Arrayán, tienen dos loros, dos patos, dos pollos, cerca de 40 peces, todos bautizados como Sushi, además de tres perros pastores alemanes: Sting, Falco y Annie, (en portada).

¿Qué extrañaron de Chile?

“Estuvimos un año sin los perros. Ellos se quedaron acá en la casa, a cargo de una persona que los venía a alimentar, pero los niños los extrañaban mucho. Cuando uno de nosotros viajaba a Chile, olvídate lo que era para los niños ver a los perros por skype, era súper emocionante. Para todos ha sido súper rico estar acá en casa, ha sido muy grato volver”.

“El perro es el mejor amigo del hombre”, interrumpe Matilda, la pequeña de nueve años que acompañaba a su madre en la entrevista y quien, a juicio de ésta, mejor domina el carácter lúdico de los perros, hecho no menor, pues es la niña quien logra calmar a los canes para lograr la fotografía central de esta entrevista.

“A la Matilda le gustan mucho los animales, creo que puede ser Veterinaria. Ella es de las que adopta una mosca, una polilla, y les hace una casa. En Italia me pedía ir sola a las tiendas de mascotas a mirar. Ella se puede pasar tardes completas mirando animales. De hecho, en Milán, frente al Duomo, está lleno de palomas, lo que nos costó más de una pelea, porque está repleto de inmigrantes del norte de África que reparten semillas de maíz para alimentar a las palomas, para que alguien te tome la foto. Y ella recibió todas estas semillas, que después hubo que pagarlas. Matilda figuraba con todas las palomas en la cabeza y el Pollo con ataque, primero porque él considera que las palomas son infecciosas y segundo porque había que pagarle a cada una de estas personas que le dio semillas a la Matilda. Eso fue un momento tenso”, cuenta Claudia entre risas, quien agrega que más allá de esta anécdota, la familia en sí es “una amante de los animales. Yo he tenido loros, tortugas, iguanas, chanchos, gatos, pero creo que los perros son una buena compañía. Hemos tenido perros que tú los miras y son casi humanos, saben lo que nos está pasando”, dice emocionada.

¿Qué recuerdos tienes de tu primera mascota?

“La primera mascota que tuve fue un perrito blanco llamado Kuky, pero sólo me acuerdo que jugaba mucho con él y lo veo harto en fotos.

Tiempo después tuve un dálmata. Con mis papás vivía en un departamento muy chico, pero yo quería tener un perro, entonces hicimos una alianza con mi mamá y llegó este dálmata, lo que fue súper irresponsable de nuestra parte, porque el espacio era muy pequeño para un perro tan grande, ellos necesitan correr. Él estuvo un tiempo con nosotros, ya que mi papá se lo llevó a una fábrica que él tenía. Después de este perro tuve unos poodle toys, pese a que a mi papá no le gustaban los perros dentro de la casa.

Siempre he tenido perros de distintas razas.

Antes de que llegaran estos tres “niños”: Sting, Falco y Annie, con el ‘Pollo’ teníamos unos San Bernardo y otros pastores que ya murieron. Todos nuestros perros han tenido nombre de músicos, como Charlie y Fito, Sumo, Ossie, Rick y Lu”.

Este último perro marcó especialmente a la animadora. “Lu era un Beagle con una personalidad muy especial, era súper independiente, a toda costa quería su libertad. Se le salieron, textualmente, los globos oculares y debimos llevarlo al Veterinario para que lo mejoraran. Después, al tiempo, se cayó desde la terraza que tenemos en el tercer piso y pensamos que había muerto, pero no le pasó nada.

Era súper inquieto, le gustaba arrancarse. Hace un tiempo atrás teníamos una casa en Tunquén, donde estaban unos Pastores Alemanes y decidimos llevarlo para allá. Cuando llegó el Lu, los perros que se portaban súper bien, se pusieron desobedientes. Era más chico que el resto, pero mandaba, era un perro líder. Les enseñó a escaparse a los otros perros, juntos se iban a las rocas y ya eran conocidos en el sector. La gente que cuidaba a estos perros, que era una pareja de edad, estaba asombrada que hubiéramos llevado un perro tan desobediente, que le gustara tanto arrancarse, hasta que finalmente un día no volvió más. Este perro tenía claro que él nació para estar libre y eso me llamó mucho la atención, además que era simpático y entretenido. Fue bonito tenerlo”, recuerda Claudia.

Otra historia conmovedora en su relación con los animales, la vivió hace muy poco en su casa. “No era idea mía tener loros, sino que de Matilda, pero sucedió algo muy lindo con ellos. Hace un tiempo, de confiada, abrí la jaula y se escapó uno de ellos. Y vi al loro en las copas de los árboles, acá en el Arrayán, un lugar súper rico para los animales. Lo vi volando y dije, ‘ok, que esté bien, se ganó su libertad’. Ese día estuvo todo el día volando entre las copas de los árboles, pero en la tarde, el Pollo me dice: ‘mira donde está loro’. Estaba acá cerca y yo pensaba por qué no se había ido, qué hace acá. El loro lo único que quería era volver a la jaula y el que estaba en la jaula lo llamaba. Toda la tarde estuvo así. Yo creo que él, a través del sonido, en realidad no sé cómo, empezó a ubicarse y a acercarse hasta que llegó a la jaula donde estaba el otro loro. Yo veía como a través de la malla de la jaula se tocaban, así que el Pollo lo tomó y lo entró. Fue algo increíble. Son los Inseparables. Ahora los quiero mucho más”, confiesa Claudia Conserva.

¿Crees que el haber tenido mascotas desde niña influyó de alguna manera en tu forma de relacionarte con los animales y el entorno?

“Para empezar, hay que entender que tener una mascota es una responsabilidad enorme, que requiere alimentación, tiempo y de un montón de cosas más. Suena entretenido tener una mascota, pero requiere mucha responsabilidad. En el caso de mis hijos, la Matilda es fanática de los perros. En su pieza tiene posters de perros, ella ama los animales y cuando volvimos de Italia, le compramos unos loros.

Tenemos perros grandes que tienen espacio donde correr y les hace bien a los niños tener una responsabilidad, de saber que tienen que cuidarlos y atenderlos. Incluso hay algunos colegios que les hacen criar conejitos para que los niños tengan un estímulo de cuidarlos y alimentarlos. Además también hay una etapa en la vida de los niños que la muerte es un tema y eso pasa mucho en el caso de las mascotas”.

Pero no sólo los niños en tu familia disfrutan de la compañía de una mascota, tu marido también comparte el gusto por los animales.

“Sí y mucho. Lo único que no le gusta es que los perros estén dentro de la casa. Eso lo tiene totalmente prohibido.

A él le gustan los perros grandes y es súper cariñoso con ellos, se da el tiempo de sacarlos a pasear el fin de semana, lo acompañan en el jardín. Esa es una faceta que pocos conocen de él. Tiene sus rosas, las cuales poda, trasplanta, vive preocupado de las plantas, del jardín. Vive preocupado de la naturaleza. Y los perros lo acompañan en sus recorridos”.

Tú que has vivido fuera de Chile, ¿cuál es la diferencia más notable entre nuestro país y los otros con respecto al tema de la tenencia responsable?

“La falta de educación en Chile atenta contra la tenencia responsable. En Rapallo, Italia, donde yo vivía, lo que más me llamó la atención era que mucha gente tiene perros y éstos son grandes y viven en espacios muy chicos, pero está la cultura de sacarlos a pasear, de andar con su bolsa para las deposiciones, porque si no les pasan una multa. Yo iba a dejar a los niños al colegio y muchas apoderadas iban hasta con cuatro perros, pero todos con correa y no necesariamente son perros de razas.

A diferencia de acá, en Italia no ves perros vagos. En general en Europa no se ven y eso que la gente tiene hartos perros, pero esto tiene que ver, en gran medida, al hecho que en Europa hay muy pocos niños, con suerte las parejas tienen uno o dos hijos. Es una población vieja y los perros los acompañan mucho. Son parte de su familia, juegan un rol muy importante.

En general, acá no hay educación al respecto. La gente no sale con su bolsita a pasear los perros. Yo fui a ver a mis parientes a Carrara, unos tíos queya están viejitos y en su living habían muchas fotos de un perro, al igual que en la cocina y cuando me contaron la historia de este perro se les llenaban los ojos de lágrimas, la manera en que lo extrañaban, era un amor muy profundo. Se hacen relaciones fuertes con los perros”.

Y en el tema medioambiental, también hay grandes diferencias con Chile.

“Sí. Acá estamos en pañales con respecto a este tema. En Italia aprendí bastante sobre esto. Allá yo reciclaba mi basura. Allá no hay campañas que te eduquen, porque lo dan por hecho, la gente lo tiene por costumbre. Se respetan los lugares, las fachadas de los edificios. En Italia tú no puedes pintar tu casa del color que se te ocurra, hay un tema de look de barrio. Por ejemplo en algunos lugares todas las casas son color mostaza con verde. Hay un cuidado por el entorno, por los parques.

Acá uno ve que instalan parques bonitos, con cosas entretenidas y a las dos semanas se roban todo. Eso no pasa en Italia. En Francia, cerca de la Torre Eifel, la gente aprovecha los lugares públicos, lo mismo sucede en Suiza. De hecho, en ese país hay un lago lleno de cisnes, pero a nadie se le ocurre tirarles una moneda para alimentarlos, lo que podría pasar acá, que ante la falta de educación, encuentren gracioso alimentar a estos animales con cosas que no corresponden.

Acá tenemos playas mucho más lindas que en Europa, de piedra, pero las gozan de una manera extraordinaria. Tienen la cultura de recoger  la basura. No se ve sucia la ciudad. Son súper respetuosos y educados en torno al medioambiente”.

¿Cómo podrían los medios de comunicación generar más conciencia con respecto al cuidado de la naturaleza y a la tenencia responsable de animales?

“Creo que no es una responsabilidad exclusiva de la televisión. Como medio de comunicación se puede ayudar haciendo denuncias. Hace un tiempo mostraron a unos perritos que los tiraron en alquitrán, lo que es atroz.  Esta misma irresponsabilidad hace que los perros causen accidentes, como el que sucedió hace unas semanas en una carretera y produjo la muerte de una niña de dos años, a causa de un perro abandonado. El gobierno tiene que hacer una campaña de responsabilidad compartida y nosotros difundirlas. Yo por mi parte soy amante de los animales y siempre voy a defenderlos y colaborar con acciones que vayan en pos de nuestra relación responsable con las mascotas”.

donosoAndrea Donoso
Periodista / Prensa SMA
prensa@supermascotas

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