Manu, Alfombra Roja, C13: ” A un animal nunca puedes dejar de quererlo”

A fuego lo marcaron Mario y Mariano, un loro y un gato siamés, sus únicas mascotas. Dos animales tan distintos que él nunca ha olvidado, al punto que hoy está decidido a no volver a compartir su vida, su historia y su hogar con otro animal. Sus razones, sus sentimientos, sin duda, reflexiones de Tenencia Responsable que comparte con nuestra Periodista Andrea Donoso mientras juega con Selva, guacamayo que Alfredo Ugarte nos trae desde Selva Viva del Parque Araucano.

A  José Manuel González Vázquez, oriundo de San Sebastián, España, los ojos le brillan cada vez que recuerda su vida en nuestra madre patria. Su cara refleja la felicidad al recordar los momentos de familia alrededor de un gran comedor en la cocina del hogar. Cita a la cual también llegaban Mario y Mariano, un loro y un gato siamés. El primero los acompañó por cerca de 27 años, el otro no más de cinco, tiempo especial en que José Manuel, más conocido en Chile como Manu, les tomó un cariño enorme.

“Mi niñez es tropical, es roja, amarilla, verde, naranja, que son los colores de los loros. Por él disfruto, por ejemplo, el investigar de dónde vienen. Ellos son animales que tienen una vida en la Amazonía, que disfrutan de esa cosa perfecta que es la selva. Y Mariano, el gato, fue una mascota de la cual me tuve que hacer cargo y, cuando eres joven, no quieres tener ningún tipo de complicación, pero él buscó ese cariño.

Si ves fotos de mi familia, por un lado estaba el gato y por otro, el loro. Era muy típico que si estábamos comiendo en la cocina de mi casa, el loro estuviera presente en su pie (soporte de madera). No era un loro que viviera encerrado. Su pie estaba frente a un ventanal, donde veía un gran monte. De ahí que su partida fuera trágica, porque él siempre estaba ahí. De hecho, a los dos días de su pérdida, mi padre tiró el pie, porque mirar esa esquina lo sobrecogía”, recuerda el Periodista español.

Pero no sólo la muerte de Mario perturbó a la familia. Mariano, de un día para otro dejó de acompañarlos. “Yo tenía como 16 ó 17 años cuando él desapareció. Nunca supimos que pasó con él. Cualquiera que llegaba a la casa le hacía un cariño y se iba con él. Llegó jovencito a la casa y tenía su sitio, se iba al almacén, donde él tenía sus cosas, su comida.

Era muy fácil estar con él, porque no era de los gatos que rasgara los muebles, no molestaba. Tenía esa capacidad de estar presente, pero ser ausente. Era de los que llegaba cuando tú estabas tranquilamente viendo televisión o leyendo y te pasaba la cola y, en un minuto, lo tenías en las piernas, después en el hombro y más arriba. Terminabas viendo televisión con el gato enroscado en tu cuello. Y ni se te ocurriese moverte, porque se enojaba y te pegaba con la pata. El gato nos obligaba a quererlo. Cuando me di cuenta que ya no estaba, también regalé todas sus cosas a una amiga. Y nunca quise tener otro”, confiesa Manu.

¿Por qué?

“No puedo, porque no es lo mismo. Ese aprendizaje, que nuevamente un animal sea parte de tu vida, me parece muy complicado. Al contrario de una pareja, de la cual puedes aprender y terminar, a un animal, en cambio, nunca puedes dejar de quererlo y en el momento en que deja de estar, no puedo encontrar nada que sea parecido”.

Es decir que en tu futuro no visualizas otra mascota

“No, porque los animales que me gustan tienen que estar en libertad, en la selva viva y me gusta jugar, estar ahí. Pero también reconozco que no volvería a tener un loro en una casa, porque después de ver el paraje natural donde nacen, viven y se reproducen, ¿por qué yo les voy a privar sólo para mi deleite de crecer en ese espacio que es maravilloso?

Lo he pensado y no quiero tener un gato. Podría tener un perro. Mi amigo Jordi Castell muchas veces me ha ofrecido tener una cría de Teckel (conocido como salchicha), porque tiene la medida justa, pero pienso que tengo que cuidarlo, que tendría que llevarlo a todos los sitios que voy y, en muchos, no aceptan mascotas, sería complicado. ¿Por qué darle una vida que no es justa?, puedes pensar que es egoísmo y que si me esfuerzo puedo lograrlo”.

Y su reflexión de Tenencia Responsable continúa: “Mucha gente tiene, adquiere o le regalan un animal, que lo tiene y lo entretiene, pero para mí es una responsabilidad muy grande, no como un hijo, porque son cosas distintas, pero un animal puede acompañarte, ayudarte y darte cosas que los humanos es posible que no entiendan que tú necesites.

Si quieres tener un animal, también debes darle su espacio. Si alguien tiene un perro grande y un departamento como los que hay ahora, que son pequeños o como yo que salgo a las 8.00 am y vuelvo a las 10.00 de la noche. ¿Qué hago con mi mascota?”.

En Chile es una realidad, de hecho hay quienes optan por dejar a los perros en la calle durante el día, para no tenerlos encerrados.

“Para mí es una responsabilidad muy grande tener una mascota y en ese sentido, tengo una dicotomía muy grande con este país y con quienes gustan de los quiltros y sienten que es la raza del país. Para mí los quiltros son los perros vagabundos.

Un quiltro no puede ser una raza. Un perro tiene que tener su respeto y mandarlo a la calle es lo peor que se puede hacer, que coman basura. Hay vecinos que tiran las sobras de comida a la calle para que se alimenten los perros y eso es un foco de ratas, de peligro. Un perro no hay que tenerlo en esas circunstancias. A un perro hay que tenerle su espacio y me parece sumamente egoísta tener un perro en esas condiciones sólo para hacerle cariñitos. Detesto profundamente a esa gente que saca a sus perros para que defequen en la calle. Eso no es respeto ni educación por el resto”.

Y al revés ¿qué opinas de quienes gastan en ropita para sus mascotas, celebran sus cumpleaños e incluso los disfrazan para Halloween?

“Puedo entender a la gente que no pueda tener un hijo y trata de sustituirlo por un animal. Hay animales que se les puede querer, no más que a un hijo, pero si se puede tener algo muy especial con ellos. Aún así, no puedo entender ni estar a favor de la gente que viste a sus animales con ropa lujosa, como Paris Hilton que a su perro le pone un abriguito Dolce & Gabbana u otros que les dan chocolates. Eso me parece una excentricidad. ¿Por qué en Halloween tienes que disfrazarlos? ¿O para las Fiestas Patrias vestir a una perrita de huasita? No es una persona, es un animal que nace con el pelaje, con un color. Eso es travestirlos y prostituirlos. No tiene razón. Como tampoco tiene razón y debiera estar penada cierta tenencia de especies que no deben estar en la casa, como algunos reptiles, aves tropicales y animales grandes, como un Gran Danés en pequeños departamentos”.

De jilgueros, loros, guacamayos y más

Así y con el recuerdo latente de su loro Mario, el destacado panelista de Alfombra Roja, posa con el guacamayo Selva, producción posible gracias al entomólogo Alfredo Ugarte, quien también fuera nuestra Portada, la Nº 23 el 2011 y una vez más apoya a su Revista SMMA.

De inmediato es evidente la cercanía de Manu con estos animales y Selva se encarga de gatillar los recuerdos de su hogar en Bilbao, cuando su padre, amante de las aves, no tenía sólo a Mario, sino que cientos de aves más.  “El loro fue la mascota de mi familia, casi un hijo. A mi padre le encantan las aves y hemos tenido loros, jilgueros y más. Puede pasarse noches completas grabando el canto de las aves para presentarse en concursos o sentarse en su sillón sólo para mirarlas o dibujarlas. Tiene una pasión loca por las aves, llegando a tener más de 200, cada una en su jaula correspondiente”, rememora con una sonrisa.

“Una vez Mario se escapó de la casa y fue un disgusto general. Todos llorando. Mi madre llorando en televisión, anuncios en la radio y al final, lo encontramos en una especie de granja con gallinas. El loro que estaba acostumbrado a estar en cautiverio fue a comer la comida de las gallinas. La dueña de esta casa lo cogió y nos llamó porque había visto el anuncio en los medios”.

No se Siente ni le Gusta ser Rostro

Pronto a cumplir 9 años en Chile su lugar en la televisión lo debe a un comentario por haber estado en el lugar y el momento indicado cuando, en el año 2005 en Buenos Aires, ayudaba “a una amiga con la gira de Luis Miguel y asistí a algo que no estaba planificado de María Eugenia (Kenita) y Luis Miguel. Tiempo después, en una fiesta, donde había unos chilenos, comenté esto. Uno de ellos tenía una prima productora en el matinal de Canal 13. Cuando vuelven a Chile, me llaman para que les cuente lo de Kenita, tres días después me dijeron que me viniera a Chile, al matinal. Esa fue mi primera aparición en la televisión chilena. Vine por unos días y me marché. Cuando estaba en España me llamaron para preguntarme si quería venir a participar un par de semanas al año. Y así empezó el trabajo en este país”, nos cuenta.

Profesionalmente, ¿cómo te proyectas?

“En España toque más o menos todas las áreas del Periodismo, porque he escrito, he trabajado en radio y en televisión, aunque para mí este último es el campo más amplio y donde he hecho de todo: notas, reporteo y edición. He escrito de política y de deporte. En Chile estoy muy tranquilo. No me siento rostro, no me gusta ser rostro.

Soy de la escuela antigua, soy del canal por el cual llega una noticia a alguien que le pueda interesar. Hay quienes creen que con su carita ya lo es todo y eso no es así. Esto es trabajo, de demostrar todos los días que se puede. Es un examen diario”.

Motivado y con ansias de seguir construyendo lo que él dice “esto que se llama José Manuel González”, Manu confiesa que hoy está disfrutando al máximo “la vida, mi familia y mis amigos. Pienso que la vida es corta y cuando tienes 40 piensas que la vida es más corta aún, que corre mucho más”.

Y en ese andar dejamos al periodista español, que, gracias a su talento, humildad y trabajo se ha ganado un espacio en nuestra televisión, demostrando que la farándula puede ser relatada de forma seria y puede aportar a la sociedad, si tras los micrófonos hay verdaderos profesionales del Periodismo.

Andrea Donoso
Periodista / PrensaSMMA
prensa@supermascotas

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