Comportamiento Reproductivo: Amor a Primer Ladrido

Compadre, la Tupa ya tiene su vulva inflamada, así es que traiga al Moken no más o, ¿mejor la llevo para su casa?” Una de las tantas dudas a la hora de cruzar a nuestras mascotas. Y aunque los animales se reproduzcan por instinto y no por placer, no es llegar y juntarlos, muchos factores influirán en el éxito de la preñez de nuestra perra.

La conversación la escuché cuando iba saliendo del banco en Melipilla, un joven hablaba por celular con un amigo. Aún me quedaba tiempo para llegar a la cirugía de castración programada en Melipets, así es que: “Perdona, soy Médico Veterinario, ¿puedo ayudarte?” La conversación le permitió aclarar mitos y saber que hacer para lograr su perra quedara preñada.

En primer lugar debes tener claro que la hembra canina sólo acepta al macho cuando ella ovula, es decir, cuando son expulsados desde los ovarios los óvulos, para que comiencen su recorrido por el útero, donde serán fecundados.

Es muy importante entender que el apareamiento en perros y en los animales en general, salvo el delfín y el hombre, no se produce por placer, sino por el instinto de reproducción. Ello explica cambios conductuales de hembras y más notoriamente de los machos, como lo son el aumento del marcaje, aumento de hormonas (testosterona), escapadas, aúllidos y señales de ansiedad, conflicto con otros machos enteros (no castrados), desobediencia, dejar de comer, beber corto y con desesperación.

Éxito en la Cruza

Luego, es la hembra la que debe ir al macho, o más bien a la casa de él. Es ahí donde el ambiente estará cargado de feromonas sexuales y marcas de la territorialidad del dueño de casa, principalmente de orina. La hembra captará estas señales y si bien al principio se mostrará reacia y tenderá a ladrarle, más aún en presencia de sus dueños (se aconseja dejar a la hembra e irse), esto irá cambiando dentro del o los días siguientes. Parte del cortejo sexual, juegos románticos, para estimular una buena ovulación y aumentar la calidad espermática que aseguren una buena transmisión de genes de calidad a la próxima generación.

Si se trata de una pareja que vive junta, una vez iniciado el proceso de celo (sangrado vulvar), debemos separarlos un par de días y volver a juntarlos y así sucesivamente, pues muchas veces la hembra agrede continuamente al macho y, finalmente, no se cruzan. Sin embargo, sí puede hacerlo con el perro del vecino o un invitado, cuestión que es muy común en la Clínica y los dueños se cuestionan y se molestan.

También tanto en equinos como en caninos, hay un tema de gusto o de Amor a Primer Ladrido, que en ocasiones no se produce, y no se cruzarán aunque les pongamos la canción del Baile del Perrito. Muchas veces, por más cortejos de apareamiento, hay hembras que no se dejan montar o bien machos que les cuesta hacerlo. Caso en que la mejor opción será realizar una inseminación artificial y no insistir en cruzas forzadas.

Algo que no fue necesario con la perra del ansioso dueño que me topé a la salida del banco. Tras llevar a su Tupa con Moken, el Amor al Primer Ladrido fue fructífico engendrando una camada de 12 cachorros. ¡Enhorabuena, que viva el amor!

Dr. Germán León
Círculo SMMA / Médico Veterinario
Clínicas Melipets
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