Cuidando la Energía: Huertos Escolares, Cultivando Buena Educación

Enseñar entreteniendo, aprender jugando. Es lo que logra un especial programa donde los conocimientos de muchas asignaturas se dan la mano para meterlas en la tierra. Son los Huertos escolares que en la Red Educacional Crecemos de Santiago da frutos más allá de lo sembrado. Una experiencia que riega de positivos resultados la enseñanza de la pre básica de la institución.

Suena el fin de la clase y los pequeños corren al patio, pero no es para disfrutar del tradicional recreo, sino para seguir en clases. Sí, es que el colegio Santiago Emprendedores de San Bernardo desarrolla un exitoso programa de Huertos Escolares y sus alumnos de pre básica están encantados.

Así metiendo las manos en la tierra, los profesores van traspasando el valor que significa proteger el medio ambiente. Actividad en la que se busca involucrar a toda la comunidad escolar  acercándolos a la naturaleza. Experiencia de educación que a esta fecha no sólo ha dado buenas cosechas en el plano de la producción del huerto, sino también en el plano de la enseñanza, convirtiéndose sin dudas en una “experiencia enriquecedora y con infinitas potencialidades, ya que genera oportunidades para construir muchísimos aprendizajes en torno a la naturaleza y al trabajo en equipo, así como buenas experiencias para todos quienes participan”, nos asegura, Claudio Barriga, Director del colegio.

La lúdica forma de enseñar permite integrar las diferentes áreas del conocimiento que han adquirido o están aprendiendo los educandos. Así, el huerto, creado en los patios de pre-básica del establecimiento, despierta en los pequeños el amor y cuidado por todo lo que los rodea, el respeto por el medioambiente. Un espíritu que se prolonga más allá de ellos, ya que el programa necesita de la participación de apoderados para la preparación de la tierra, pintura de piedras y letreros.

Etapas del Proyecto:

  • Escoger el terreno.
  • Limpieza de la tierra, eliminando material de desecho, piedras, maleza u otros.
  • Labrar unos 20 ó 25 centímetros de profundidad.
  • Desmoronar y triturar muy bien la tierra.
  • Crear composte casero como abono.
  • Fertilizar con abono natural.
  • Determinar lugares para hortalizas, plantas medicinales y árboles frutales.
  • Regar y mantener el huerto y árboles frutales.
  • Cosecha y preparación de los productos obtenidos.