Alfredo Ugarte Peña: “El mundo en forma natural va para lo bueno…”

Nos recibió en su mundo, lleno de animales, vegetación, colores y un sabor a familia y trabajo que impresiona. Desde ahí construye y practica su filosofía de vida, una que habla de un mundo más cercano a lo natural, donde la protección de lo que nos rodea es fundamental para que el hombre tenga mejor calidad de vida. Alfredo Ugarte es heredero de una sangre ligada a descubrir la vida en todas sus formas posibles, para traspasar y proyectar ese conocimiento en función de las personas.

¡¡¡Un monito!!! ¡¡¡Un monito!!! Tío Lucho, ¿de dónde lo trajiste? De Ecuador, es un mono Capuchino que compré a su dueña para salvarlo de los maltratos. De inmediato la abuela de Alfredo le confeccionó un chaleco que costó ponérselo, pero nunca más se le pudo quitar. Lo bautizaron Pepe y para Alfredo Ugarte fue su hermano.

Uno de tantos recuerdos a la hora de conocer sus primeros contactos con animales y la naturaleza. En su casa quinta de 7 mil m2 de Las Condes, lo que hoy es Avda. Colón, había la más rica variedad de especies: roedores cururo, aves de todo tipo, zorros chilotes, serpientes, hasta un burro. Fauna que se acumulaba gracias al trabajo de su tío, Luis Peña, uno de los primeros inspectores de caza ad honorem que hubo en Chile.

Oficio que acentuaba la profesión forjada a pulso del tío Lucho, reconocido entomólogo que con sólo googlearlo muestra prestigio internacional. Se dice que habría más animales por el descubierto “que los nombrados por el propio Charles Darwin. Más de 400 especies llevarían su nombre”. Y Alfredo se le quiebra la voz de orgullo.

Relación que lo marcó, más aún cuando él le propuso fuera su ayudante para una expedición que sonaba a no ser nunca igualada. La BBC había contratado a Luis Peña como Director Científico del documental “El Vuelo del Cóndor”. Con la venia de su madre, Alfredo, egresado del colegio, se embarcó en un recorrido de un año desde Chile hasta el Ecuador y, antes de terminar, le propuso a su tío trabajar con él. La sabiduría volvió a asomar y su tío le dijo que no, que primero debía sacar un título.

Entonces refutándole le exigiera eso “si usted ni siquiera terminó 3º y 4 º medio. Él era uno de los entomólogos más importantes del mundo, absolutamente autodidacta. Me dice que, justamente por eso, por todo lo que le costó y por cómo sabía venía el mundo, ‘usted necesita un cartón, me da lo mismo de lo que sea’, me dijo”.

Con esfuerzos económicos de su madre viuda y “míos también, porque no soy un tipo muy inteligente, no me iba muy bien – se ríe – reprobé más de un ramo, finalmente me titulé de Ingeniero Agrónomo y trabajé durante 7 años como pupilo del tío Lucho. Aprendí mucho más que después en el magíster en entomología del American Museo de New York”, nos asegura.

Descubriendo la Vida

Pero el camino hasta esas latitudes y a las que vive viajando, parten en Mulchén, al sur de Los Ángeles. Ahí nace y vive hasta los 3 años, cuando un accidente automovilístico le arrebata a su padre. Con él de 3 años y una hermana de 1 ½, su madre emigra a Santiago, a vivir en la casa quinta de la abuela Guzmán.

Ahí y antes de su tío Lucho, es donde despertará el bichito por la naturaleza y sus secretos con el hermano de su abuela, el sacerdote Javier Guzmán, “él es el culpable que la familia Peña seamos todos unos rallados por la naturaleza, por la protección, por los animales en general”, nos cuenta con alegría.

El “Papa”, como todos les decían, enfundado en sotana, los llevaba a San Carlos de Apoquindo a pillar cururos, (especie de roedores negros) para criarlos en la Casa Quinta. Como biólogo, el tío abuelo, se preocupaba de la etología de esos animales. Era también dibujante, sus trabajos sobre fauna, avifauna de Chile, llegaron a ilustrar la revista Mampato.

No es raro, entonces, que Alfredo hoy viva en lo alto de un cerro, camino a Colina, rodeado por animales y mascotas en donde también tiene su casa estudio que nos recuerda la locura de Gaudí. El famoso entomólogo de la televisión, de cierta manera, nunca dejó la Casa Quinta de su abuela y, claramente, ha sabido replicarla para que sus hijos se asombren a diario envueltos por una educación diferente,

¿Cómo valoras el contacto con la naturaleza?

Lo valoro ¡tanto, tanto, tanto!, que para ir a buscar y dejar a mis hijos al colegio recorro 60 kilómetros, porque ahí le entregan lo que ningún otro colegio en relación con la naturaleza. Además, donde vivimos, ellos pueden ir a buscar los huevos de las gallinas todos los días y logran una relación absolutamente estrecha con los animales y con la naturaleza.

Tienen casitas arriba de los árboles y en sus cumpleaños se van al cerro y hacen un camping hasta el otro día con sus amigos. Hacemos fogatas y comemos mach melou al fuego, contamos historias de terror y, a veces, ninguno duerme. No tiene precio.

¿Cómo enfrentas la modernidad con tus hijos?

Con un gran sacrificio y con un gran susto personal. En casa no hay computador, chatean de vez en cuando en mi of cina (al lado). Mi hijo de 15 años me pide un celular y no se lo voy a dar, hasta lo más tarde posible. Quiero que jueguen, sean niños el mayor tiempo. No hay ningún apuro, igual van a llegar a Internet, van a tener todo lo del mundo moderno igual, pero no se van a haber perdido lo otro. Los niños hoy pasan más tiempo frente a un computador que frente a un libro o a la naturaleza.

¿Critica a lo que se ha construido como sociedad?

Absolutamente, porque cada vez nos vamos encerrando más en unos cubos de cemento. Construimos poblaciones gigantes y a nadie se le ocurre plantar un árbol, hacer una plaza, una cancha de fútbol, es espantoso.

Pero, afortunadamente, el domingo a las 7 de la tarde ves como las rotondas, que no son lugares muy acogedores, están llenas de familias recreándose compartiendo. Eso es algo extraordinario, porque no están en el mall, no están viendo televisión. Y es cada vez más fuerte, por una necesidad casi genética que tenemos. Pese a que hoy en día tú tienes más amigos cibernéticos que amigos de carne y hueso. Yo creo que el mundo en forma natural va para lo bueno, tenemos estos desvíos.

¿Y la problemática de los perros vagos?

La única forma de solucionarla es mezclando tres grandes conceptos: exterminio, es decir, eutanasia bien aplicada, bien morir; esterilización y educación. Si hacemos estos 3 pasos por separado, no sirve de nada, vamos a seguir con el problema eternamente.

Que no tengamos leyes de protección animal, de tenencia responsable y otras, en gran parte, es culpa de lo extremistas que somos algunos animalistas, que no hemos sabido tener términos medios en pro de, quizás, no lograr lo perfecto, lograr lo menos y así ir avanzando.

Y es crítico al diferenciar entre un animalista y un ecólogo con el que se identifica. “Un ecologista sale a defender las ballenas, pero no tiene idea porqué. Un ecólogo, además de defenderlas puede, incluso, decir que se podría llegar a matar tal cantidad, porque hay un conocimiento científico detrás.

Por ejemplo, el huemul se encuentra protegido por ley hace 60 años, pero sigue disminuyendo, porque se hizo mal. Si se hubiera protegido el ambiente del huemul podríamos, hoy en día, mira lo que voy a decir, tener cotos de caza del huemul y así f nanciar proyectos de mantención, crianza, mejoramiento genético, recuperación de espacio de la especie. Todo gracias a un turismo que traiga gringos a cazar al ciervo más austral del mundo.

Pasa en países como Australia, Canadá, que van muy adelante en temas de medio ambiente y conservación. Lo hacen en África para controlar las poblaciones de elefantes. El Parque Kruger abre una invitación a cazadores internacionales, pero no es gratis. No compadre, usted paga 20 mil dólares por cada elefante. Incluso la carne se dona a poblaciones indígenas que están con graves problemas de nutrición.

¿Cómo ves el tema medio ambiental en Chile?

Tenemos una calidad política extremadamente pobre, donde más que intereses económicos son visiones de corto plazo con una mezquindad gigante, porque si nosotros sólo apostáramos por los intereses económicos, ganaría lejos la ecología.Si mezclamos energía eólica, solar, de centrales de paso, no necesitaríamos hidroaysén y eso no lo dice nadie. Lo que pasa es que el gasto que hay que hacer, al inicio, es más alto que con la energía hidráulica, pero, a largo plazo, es más barata la energía renovable.

¿Proyecciones profesionales?

Contento porque recién hemos ganamos un Fondart para salvar la colección de mariposas del Museo de Historia Natural. La vamos a digitalizar.

Sumergido y orgulloso con mi proyecto de Larva Terapia, porque demuestro que la entomología tiene una aplicación práctica en el hombre. Con animales tan repugnantes y asquerosos como las moscas, hemos salvado los pies a 12 personas de escasos recursos con úlceras varicosas, heridas crónicas o pie diabético. Les estamos dando la posibilidad de dejar de ser inválidos. A los 46 años estoy encontrando sentido a todo lo que he hecho.

Además, dentro de unos meses inicio la quinta temporada del programa Bitácora de Viaje, Canal 13 Cable, 35 días siguiendo la ruta de Livingstone, el gran descubridor de África, y que desapareció en sus descubrimientos.

Nuevas aventuras para Alfredo Ugarte Peña, que, marcado por el ejemplo de su sangre, sólo se queda quieto para dedicar horas al estudio, al análisis de lo descubierto. Siempre pensando en traspasarlo y que el tiempo es poco para volver a salir en busca de más. Conocimiento que casi como sus parientes, traerá también hasta su Casa Quinta, prolongación de aquélla que lo marcó.

Lo dejamos junto a su mujer y 6 hijos, a sólo días de volver a preparar su liviano equipaje. Escobilla de dientes, 5 camisas y 2 pantalones. Todo repetido, para no tener problemas con la continuidad de cámara de este explorador por naturaleza que ha sabido conservar y traspasar el maravilloso don del asombro.

Rodrigo Rincón
Director Editor
Master of Arts
Ciencias de la información
Universidad de Navarra
director@supermascotas.cl

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