Blanca Lewin: Allanamiento a la Corrupción

Si de comprar entradas para verla se tratara, su espectáculo está sobre vendido. Sus números nacionales e internacionales son contundentes, intentando resumir: 22 películas, 18 teleseries, 8 series y miniseries y 16 premios.

Blanca Lewin, pese a una apretada agenda y una inminente gripe que no nos dijo, nos recibió en su hogar junto a su gata Melissa y su perro Ringo. Así, conocimos su cercanía con los animales, marcada desde la infancia, al tiempo que intentamos descubrir cómo se resuelve entre el bien y el mal su reciente personaje, Comisario Novoa, en su última película que se estrena este 31 de agosto: Allanamiento.

            Blanca Lewin ¿es mala? Las dudas se han sembrado y logramos dar con su hogar para intentar resolverlo. Cual allanamiento, llegamos antes que ella y gracias a Karina, supuestamente de su confianza, pudimos hacer efectiva la orden para entrar, entregada por José Manuel su asesor, en quien, Blanca, también confía.

            En el interior pudimos compartir con la gata Melissa y su perro Ringo, claramente no están involucrados, son inocentes. Así, preparamos todo para su llegada y poder sorprenderla. Nuestro Jefe de Cámaras, Jorge Ruiz Ruiz, El Niño Ruiz, dispuso el equipo para la entrevista, luces, pantallas, cámaras y lentes. Entonces, y a la hora que se nos informó, aparece en escena la reconocida actriz. De inmediato su ángel comienza a inundarlo todo y nos ofrece su hospitalidad preparando un exquisito café a Jorge, quien nunca sabe decir que no.

            La agenda es apretada y sabemos tenemos poco tiempo para lograr resolver la incógnita. Es que la actriz de talla internacional está a sólo días del estreno de su última película “Allanamiento” (31 de agosto). Ahí es la ruda Comisario Novoa que debe al parecer tapar la corrupción de la brigada anti narcóticos a la que pertenece, única forma de salvar su carrera.

            Drogas, encubrimiento, dinero sucio, muerte, soplones, policías corruptos y en ese mundo, Blanca Esperanza Lewin Gajardo, interpretará a la Comisario Novoa. Entonces, ¿puede ser buena Blanca Lewin, digo, el personaje?

            Una vez Jorge termina de disfrutar el café preparado por Blanca y no por Novoa, por suerte, la conversación nos lleva a una pareja de cuyi, las primeras Mascotas que pudo tener, pues cuando vivía con sus abuelos paternos el orden y limpieza estricta de su abuela hacían impensable que Blanca pudiera tener Mascotas. Los conejillos de india fueron la solución por el reducido espacio y el poco trabajo que da mantenerlos limpios y alimentados.

            Luego y ya viviendo con su padre, que era mago, los animales se sucedieron cual Arca de Noe donde el sombrero era protagonista, ya que las rutinas artísticas de su progenitor demandaban tener un palomar cilíndrico con techo removible en medio del jardín, construido por el mismo padre de Blanca, del que entraban y salían palomas que dominaban el barrio.

¿Qué edad tenías cuando los Cuyi y que pasó con ellos?

            “Debo haber tenido como cinco años. Se reproducían y había que regalárselos a las primas y toda lo que significaba. La verdad que a esa edad eran como unos peluches, eran un poco frágiles, muy tiernos. Y nunca supe qué pasó con los cuyi, hasta creo que mi abuela pudo haberlos cocinado”. Todos estallamos en risas, pero agrega: “Es una posibilidad, no tan irreal”. Volvemos a reír.

Y después de los Cuyi ¿qué otras Mascotas tuviste?

            “Después de eso, mi primera gata la tuve a los ocho o nueve años. Ahí ya vivía con mi papá y como a él le gustaban los animales, después tuve ¡muchos animales! Pero en ese momento tuve una gata, vivíamos en un departamento. De esos gatos que te maúlla en la puerta y uno le da el platito de leche y se queda con uno. Esa fue mi gata, se llamó Catalina.

            Como era la primera vez que yo tenía una Mascota de ese tipo, para mí era como jugar a las muñecas y la disfrazaba, le colocaba así como unos… ¡Noooo, no, terrible! Maltrato animal, mal. La cosa es que una vez la disfracé como con un gamulán de un muñeco que yo tenía, así es que se veía, según yo, súper tierna y Catalina desapareció.

            Desapareció como ofendida, alcancé a sacarle hasta una foto y todo. No le gustó que la vistiera y le pusiera cosas, yo creo. Pero es loco, porque no me atacó, si ella me hubiera atacado y no se hubiera dejado, claro yo… ¡O sea! A la Melissa es imposible hacerle algo así… ¡O sea! Te ataca, te muerde altiro. Está gata era como bastante dócil, entonces la vestí y como que se enojó y se fue. Yo estaba muy apenada porque se fue y, tiempo después, alguien me regaló un gatito. Y la gata, apenas llega el gato, aparece y ¡le saca la cresta! – Nos lo cuenta con su contagiosa risa – Tuvimos que regalar al gatito”. Las risas no paran.

¿Y después de Catalina?

            “Tuve muchos, muchos animales. De todo tipo. Mi papá era mago entonces era habitual que tuviéramos palomas. Teníamos de estas africanas que son estas tórtolas como con el cuello negro y palomas con cola de abanico y las blancas que se usan mucho en las magias. Y en ese patio, no muy grande, tuvimos también patos. Y tuve una perra, un gallito de la pasión, tortugas, gatos, siempre hubo gatos… Que más tuve mmm… …¡Uy! Esto es terrible, había un tipo que parece que traficaba iguanas, ponte tú, y no sé qué más y mi papá le compró un Tucúquere y tuvimos un Tucúquere. Es como un búho chiquitito, se llamaba Casimiro – se ríe al recordarlo -.

            Mi papá se lo compró pensando que podía funcionar para alguna magia y tenía que crecer, pero varias de esas aves no llegaron a crecer, porque mi perra los aguachaba en su casita y dormía con ellos, pero, a veces, se daba vuelta en la noche y las aplastaba”.

¿Cómo vives el contacto con la naturaleza?

            “Yo creo que es eso, yo tengo una relación con los animales que es como de convivencia o sea yo tengo hijos, no son mis hijos. Si bien son animales que están cuidados, están con sus vacunas al día, desparasitados y todo, pero no hay como una sobre atención sobre la Mascota, no tienen su propia pieza. Con Melissa al principio fue duro, porque Melissa es como una gata feral  que les llaman, ¿no? – doméstico asilvestrado, se mantiene oculto de los humanos – A ella la encontraron debajo de un auto cuando tenía un mes, entonces no alcanzó a vivir con su madre suficiente tiempo, era muy agresiva, se escondía ahí en la escalera (interior de la casa) y nos atacaba por la espalda era muy heavy”.

¿Por qué decidiste tenerla?

            “Porque mi hija, lo único que quería era tener un gatito, ‘una gata, una gata, una gata’, hacía mucho tiempo, pero justo ella empezó a pedir la gata cuando yo quedé embarazada de mi segundo hijo. Entonces no era posible por el tema de la toxoplasmosis y dijimos hay que esperar.

            Tuve a mi hijo en agosto del 2016, ella estaba de cumpleaños a fines de febrero del 2017 y pongo en Facebook que ando buscando (un gatito) y alguien me contó que había adoptado esta gatita, pero que tenía otra gata en la casa y como que no se estaban llevando bien. Entonces fui a buscarla a Estación Central. Claro, era como súper agresiva, como loca. Mi hijo me acuerdo que gateaba y tenía las manos como enronchadas de los rasguños y de las mordidas.

            La Veterinaria que era especialista en gatos, me dio flores de bach que, por supuesto, no pasó nada – se ríe –. No pasó absolutamente nada. Y como no pasó nada a los 3 meses con flores de bach, me mandó a un etólogo. Me acuerdo que se sentó aquí y no se movió como en 5 horas, se quería quedar a vivir aquí – vuelve a reírse –. Pero en el fondo, explicándonos cosas, ‘mira con esta gata hay que jugar tres veces al día, durante 15 minutos para que derroche toda esa energía y la gaste y sociabilice’. Pero si sociabiliza, si está siempre aquí con nosotros… ‘Y hay que cambiarle los juguetes día por medio, porque estos son gatos…’ ¡Olvídate! Cambiando los juguetes día por medio y en un momento miré al etólogo y le dije: ¡oye! Tengo una guagua a la que estoy amamantando y tengo una niña chica, como le voy a poner tanta atención a la gata. – Vuelve a reírse -.

            Así que nada, esperamos que madurar un poco y, efectivamente, se ha calmado y ahora ella empezó a ronronear. Ella, después de algunos años empezó a dejarse acariciar y no ronroneaba, muy heavy, y ahora lo logra, pero un ratito y cuando se aburre, te muerde”.

¿Cómo es tu relación con Melissa y Ringo?

            “Melissa es muy ansiosa, está siempre pidiendo comida. Durante la semana yo no le doy, porque sé que Karina siempre le da cuando llega y cuando se va. El fin de semana nos turnamos con mi hijo e hija (de 7 y 14 años). El pequeño ahora está entrando más en honda con la gata, pese a que ella siempre lo mordió y lo atacó. Y con Ringo, igual con su comida y a veces, los fines de semana o cuando hace lluvia o frio lo dejo entrar, pero cierro todas las puertas, porque se pone a saltar y nos despierta, pero si cerramos las puertas se queda ahí (indica al sector cercano a la escalera) en el pasillo, como piola.

            Mi hijo, sobre todo él, está disfrutando a los 2 animales. Antes no se atrevía salir al patio, porque Ringo, a pesar que es un perro chico, tiene mucha fuerza y lo votaba de puro que quería jugar. Se paraba con las patas delanteras en su pecho y lo votaba.             Entonces él, entre que le tenía miedo y lo molestaba y todo, no había cercanía. Y la Melissa también entre que lo mordía y todo. Y ahora lo he visto a él como buscando tener una relación personal, sin nadie alrededor, con ellos y eso ha sido super bonito. Ahora mi hijo sale muchas veces a jugar con Ringo, tranquilo. Pero no lo pasean y como  yo ahora estoy con muy poquito tiempo, entonces contraté el servicio. Ambos están esterilizado”.

¿Existe un límite entre las Personas y las Mascotas?

            “Yo eso lo comprendo, obvio. Si soy una persona sola y necesito algo de compañía y hacerme cargo de un ser vivo, por supuesto que, si es mi única compañía, lo voy a tratar de otra manera, o sea, voy a dedicar mi vida a cuidarlo. Pero en una situación en que hay una familia, hay cabros chicos y todo… Para mí los animales representan también como la vida, así como hay plantas, también hay animales, obviamente, que hay que hacerse cargo de ellos y tienen que estar bien cuidados y hay que tener ciertas preocupaciones, pero mi prioridad son mis hijos, no mis animales. Para mí (hay una diferencia), pero en mi situación personal, pero si mi situación personal fuera otra, quizás tendría otra relación”.

¿Cómo llevas el contacto con la naturaleza?

            “Trato de salir de Santiago a lugares menos poblados donde hay naturaleza, pero este año he tenido como dos fines de semana libres, porque tengo funciones de distintas obras de teatro todos los fin de semanas. Entonces, cuando puedo, aprovecho salir, pero igual mi casa… O sea, estoy a dos cuadras de Irarrazabal y no escuchas las micros. Y en la mañana aquí se escuchan pajaritos y cuando tomamos desayuno hay unos zorzales… ¡Mira! Justo hay uno allá. Vienen a sacar gusanitos… ¡Mira! Ahí hay una tórtola y un zorzal. Entonces igual hay un espacio para la contemplación en una casa que está en la mitad de la ciudad”.

¿La mayoría de los personaje que interpretas están relacionados con el rol femenino en la relación de pareja en función del hombre o me equivoco?

            “No necesariamente, pero ahora que lo planteas yo creo que eso también tiene que ver con algo que está cambiando. Que en el fondo se están escribiendo más y mejores personajes femeninos. Porque habitualmente los personajes femeninos siempre están escritos en relación a una pareja, generalmente, masculina. Cómo que el rol era ese, más de compañía o de decoración, funcional a un protagonista masculino. Ahora yo estoy en una obra (En el Medio) en que la relación es super horizontal, no es que él sea el protagonista y yo soy su mujer. Últimamente no he tenido esos roles, pero por supuesto que a lo largo de la historia, por supuesto que he tenido esos roles, por lo que te digo, porque son los roles más comunes”.

¿Estamos al debe en legislación de animales y protección medio ambiental?

            “Yo creo que sí, creo que se necesita hacer más leyes que tengan que ver con la protección de las Mascotas, con que tengan un espacio seguro donde no se les maltrate”.

¿Que sean declarados seres sintientes?

            “Yo creo que sí son seres sintientes. Ahora uno piensa, las plantas también son seres sintientes, pero el hecho de que tengan (los animales) ojos, que sean parecido a uno hace que uno pueda empatizar mucho más con eso, con que un animal es, efectivamente, un ser sintiente.

            El otro día leí un artículo que había animales que se hacían amigos, que la amistad entre animales también es un rasgo… O sea, son cosas que nosotros consideramos humanas, pero que también existen en los animales, entonces cómo no van a sentir. Yo creo que si sienten, todo el rato. Por lo mismo, creo que sería razonable poner que son seres sintientes. Yo creo que en la medida en que eso exista en la conciencia de las personas, debería disminuir el maltrato”.

Este 31 de agosto se estrena tu nueva película: Allanamiento.

            “Sí. Está basada en un caso real, que pasó en el 2012 y que no hubo mucha bulla y es un caso bien loco, porque es una brigada antinarcóticos que están metidos hasta acá (sus manos pasan por sobre su cabeza) y les hicieron como una mexicana y todos se fueron presos”.

¿Cómo crees que la historia va a impactar? Considerando las circunstancia que se están viviendo en el país en torno a la corrupción en todos los niveles.

            “La película la filmamos hace montón de tiempo, yo todavía no la veo, lo voy a ver mañana (miércoles 23 de agosto), porque mañana vamos a tener nuestra Avant Premier.

            Sí, sí, yo creo que sí. Pero lo que pasa es que hoy la corrupción está mucho más ligada como a la escena política, más que a la escena policial. Pero sí, la corrupción está en todos lados y es posible equiparar eso con cualquier otra situación. Además, me acuerdo que yo tenía una escena con otro personaje que está ligado al poder judicial, eso sí”.

¿Tu personaje es de mala? Porque estás encubriendo, pero ¿terminas encubriendo? O ¿no podemos contar eso?

            “No te voy a contar…” Y nos lo dice en tono bajo y misterioso, como si nos hablara al oído. Todos reímos, una vez más. Y nos remata: “Es que sería el manso spoiler, po”.

            “Yo no sé si ella es mala, si no que es una persona que está tratando de mantener a flote a su brigada y en su brigada, alguien se manda un condoro, el subcomisario Matos (actor Pablo Cerda, protagonista) y, en el fondo, lo que ella hace es tratar de resolver sin que pase para arriba. Como tratando de tapar hoyos. Como esa gente que está en cargos de poder, pero que hay alguien más arriba de ella y tiene la escoba, pero si pasa para arriba, hasta ahí llegó su carrera. Yo creo que ese es el rol que tiene ella en un principio. Lo que pasa después, no te lo voy a contar”.

            Suspenso, misterio, manejo del clímax hasta el final de nuestra conversación. Propio de quien ha demostrado con excelencia el arte escénico en las tablas y en la pantalla. Melissa y Ringo esperan y observan desde algún lugar, prontos a entrar en escena para cerrar en los buenos brazos de Blanca Lewin y no en los de Novoa, bueno, eso creemos…

Rodrigo Rincón González
Director Editor
Mix Medios SuperMascotas
Master en Ciencias de la Información
Universidad de Navarra
rodrigorincon@supermascotas.cl

Blanca Lewin

Créditos Fotografías:

– Entrevista: Jorge Ruiz Ruiz, Mix Medios SuperMascotas.

– Película Allanamiento: Pira Films.

– Obra Teatro En el Medio: Maglio Pérez.

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